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Traducción de italiano: problemas entre lenguas afines

Posted on 22/07/2014 · Posted in traducción de italiano

Traducción de italiano

los peligros de las lenguas afines

En España existe la creencia generalizada de que el italiano es una lengua fácil de aprender. Del mismo modo, en Italia, también se piensa que el aprendizaje del español es tarea fácil, ya que el estrecho parentesco que une a ambos idiomas facilita que los interlocutores lleguen a entenderse sin grandes esfuerzos.

¿Podemos considerar entonces que el trabajo de un traductor de lenguas afines es más fácil? En absoluto. Precisamente, esta aparente facilidad es el principal enemigo del traductor. La cercanía entre el italiano y el español trae consigo, entre otras cosas, el riesgo de contaminación lingüística y las trampas que nos tienden los “falsos amigos”: aquellas palabras de dos lenguas distintas, que son iguales o parecidas en la forma, pero completamente o en parte distintas en el significado.

Al observar estos casos nos damos cuenta de que la lengua que creíamos “fácil”, no solo no lo es, sino que además, aquello que considerábamos similar, quizá tampoco lo es tanto. Por ello, la labor del traductor de lenguas afines, como en el caso del traductor de italiano – español, no es tarea fácil. Es necesario un riguroso análisis contrastivo y un buen conocimiento de ambas lenguas si queremos evitar graves errores de comprensión y de traducción. De hecho, cuando se trata de lenguas de la misma familia, en este caso románicas, y aún más con el italiano y el español, el análisis contrastivo de los distintos campos lingüísticos es imprescindible, ya que cuanto mayor es la semejanza entre dos lenguas, mayor es la dificultad para captar todos los matices.

Como comentaba Edmundo de Amicis: “El español no es en absoluto una lengua fácil para los italianos. Es más, presenta la gran dificultad de las lenguas fáciles […] Caemos en el italiano sin darnos cuenta, invertimos la sintaxis a cada momento, tenemos continuamente nuestra propia lengua en los oídos y en los labios, nos hace tropezar, nos confunde, nos traiciona…”

Estas palabras del escritor italiano resumen algunas de las dificultades a las que se enfrenta el traductor de lenguas afines, cuya labor en ningún caso es más sencilla que la de cualquier otro.