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Localización de software: traducción y adaptación

Posted on 16/07/2014 · Posted in localización de software, Memorias de traducción

El mercado actual es un mercado global y, a pesar de que la traducción de software a otros idiomas pueda resultar costosa, resulta necesaria para que las empresas accedan a otros mercados.

La localización de software no es únicamente la traducción de la interfaz de usuario del producto, sino que implica la adaptación del software a la cultura del país de destino. La localización es, por tanto, la operación de traducir el software y adaptarlo, de acuerdo con las convenciones lingüísticas y características culturales de los usuarios del país de destino.

Punto de partida de la localización de software

Desde el punto de vista del proceso de desarrollo del software, la localización debe comenzar desde el propio diseño del sistema, teniendo en cuenta los siguientes pasos:

  • Diseñar un producto debidamente internacionalizado para que no tenga que sufrir cambios para cada una de las lenguas extranjeras previstas.
  • Identificar la parte del software que debe traducirse y adoptar una estrategia de localización.
  • Encontrar y contratar traductores profesionales adecuados.
  • Establecer una estrecha relación de colaboración con los traductores para asegurar la exactitud y coherencia de su trabajo.
  • Probar el producto en los idiomas de destino.

La Localización de software incluye principalmente los tres componentes básicos de un producto: la interfaz gráfica de usuario, la ayuda en línea y la documentación.

Herramientas y proceso

A menudo, este proceso requiere una gran cantidad de horas de trabajo y gran esfuerzo por parte de los equipos de desarrollo, pero hay una serie de herramientas que se han creado específicamente para simplificar el proceso de localización de los traductores. Existen numerosos programas de traducción como Wordfast, OmegaT, Déjà vu, SDL Passolo o SDL Trados, sin ir más lejos, que permiten realizar la traducción sobre el propio código fuente del programa.

Las tecnologías de desarrollo de software actuales están preparadas para que todas las partes del software que necesiten traducirse puedan separarse del resto de elementos. En la localización de software, los traductores encargados de la localización deben dominar perfectamente los idiomas de destino, tener un buen conocimiento del vocabulario específico del campo para el que está desarrollado el software y colaborar con el equipo de desarrollo, si fuera posible.

La interfaz gráfica de usuario suele incluirse dentro de los archivos de recursos (resource files) que contienen la mayor parte del texto traducible. Las herramientas de traducción actuales facilitan el trabajo de obtención de las partes traducibles de los archivos. En caso de no disponer de este tipo de herramientas, será necesario hacer un tratamiento previo de estos archivos para obtener formatos compatibles con la mayoría de memorias de traducción.

La falta de contexto: el gran enemigo del localizador de software

Una vez comenzado el proceso de traducción, hay que tener en cuenta que el principal problema que se puede dar en este tipo de traducciones es la falta de contexto. La mayoría de las cadenas de texto (strings) extraídas de los archivos del software son textos aislados que están asociados a funciones, formatos o emplazamientos concretos, circunstancias que pueden afectar las decisiones del traductor. Para minimizar este problema, el traductor debe contar con los documentos, aplicaciones originales o, al menos, pantallazos de la aplicación para ver cómo se encuadrará su texto, con qué formato se verá y cuál será su función. Lamentablemente, esto último no siempre es posible.

Errores más comunes en la localización de software:

  • Descuidar la longitud de palabras traducidas, lo que requeriría rediseñar el software para adaptarlo a la versión en lengua extranjera provocando una valiosa pérdida de tiempo (y dinero).
  • No tener en cuenta los países o regiones específicas y sus elementos particulares, (formato de fecha, formato de número, estructura de dirección, código postal, el formato del calendario, etc.)
  • La no utilización de texto simple y conciso, familiar para la mayoría de la gente y, sobre todo, para los posibles usuarios del software.
  • Proporcionar un texto confuso que haga que las instrucciones y comandos sean difíciles de entender o absurdos.

La localización de software equivale prácticamente a una garantía de que el software “hable” el lenguaje de sus clientes. En el contexto actual de globalización, la localización puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso en el mercado de destino. En un entorno comercial cada vez más competitivo, la necesidad de adaptar el software, documentación, archivos de ayuda, páginas Web y manuales de usuario debe responder a las necesidades culturales y lingüísticas de todos los clientes. Para que la localización de software tenga éxito, se debe acudir, sin dudarlo, a un equipo de traductores especializados que permitirá que su empresa venda un software preciso, dinámico y perfectamente adaptado al mercado de destino.