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Cómo preparar un proyecto de traducción

Posted on 25/07/2014 · Posted in textualia traducciones

Cómo preparar un proyecto de traducción

A la hora de orientar una actividad al público extranjero, las empresas suelen optar por traducir su material escrito a otros idiomas.

Todo proyecto de traducción exige una fase de preparación que condicionará la calidad del producto final y el éxito frente a clientes potenciales.

Antes de comenzar la fase de traducción, es necesario plantearse diferentes preguntas esenciales que le permitirán evitar problemas. En caso de duda, lo mejor es consultar con una agencia de traducción especializada que le proponga acompañarle y asesorarle en toda esta fase de preparación.

Definición de los objetivos del proyecto

Este estudio previo parece bastante sencillo pero no se realiza siempre con el rigor necesario. La empresa debe definir sus objetivos y, por lo tanto, saber a qué público quiere dirigir sus productos o servicios. Esto le permitirá determinar qué combinaciones lingüísticas necesita y realizar una jerarquía con las combinaciones indispensables, necesarias y secundarias.

Si la mayor parte de sus clientes anglófonos se encuentra en Estados Unidos, sería una lástima traducir los textos al inglés británico o internacional ya que el inglés americano se adaptará siempre mejor al público con el que se desea contactar.

Traducción o localización

Traducir y localizar son dos servicios completamente diferentes. La traducción es la transposición de un texto, conservando su sentido de un idioma de origen a un idioma de destino. Al combinar el uso de códigos lingüísticos y las costumbres del país de destino, la localización cambia la identidad de un texto transformándolo durante la traducción. Si se desea transmitir una información, se acudirá a la traducción, en cambio, si se desea influir en el comportamiento del lector, por ejemplo, en el caso de campañas de marketing, se acudirá a la localización. Al tratarse de un trabajo de traducción, diseño y redacción, la localización resulta siempre más cara que una simple traducción.

Definición de unos plazos razonables

El plazo necesario para traducir dos textos con una misma longitud puede diferir ya que la traducción de algunos documentos requiere, a veces, el mismo tiempo que aquel dedicado a la redacción del texto de origen. La traducción es una prestación intelectual que exige tiempo. Un traductor puede traducir una media de 2.000 palabras al día mientras que un revisor puede revisar hasta 10.000 palabras al día. Estas cifras suelen servir de base para definir los plazos a considerar en la fase de preparación. Para la localización, los plazos no varían en función del número de palabras sino de las expectativas de cada cliente.

Facilitación de documentación de base

La traducción no es un bien de consumo sino una prestación intelectual. Por consiguiente, incluso si los traductores dominan un campo de especialización, es imposible que estos conozcan toda la información existente en la materia. El hecho de facilitar documentación precisa permite preparar el proyecto, crear un glosario terminológico que garantizará la exactitud del vocabulario utilizado y resolver dudas con el cliente con mayor facilidad y rapidez.

Elección del traductor

A menudo, vemos cómo las empresas recurren a diferentes opciones de traducción: un traductor autónomo para un idioma, una agencia para otra, otra agencia para un tercer idioma, etc. A menudo, esta elección va unida al precio pero, a corto plazo, puede producir un efecto no deseado. Al dispersar las traducciones, la empresa disminuye la posibilidad de crear un glosario multilingüe de gran calibre, optimizar la circulación de documentación y generar una gran memoria de traducción especializada que permita disminuir con rapidez los costes ya que ésta analiza las repeticiones de palabras. El hecho de confiar sus proyectos de traducción a una sola agencia de traducción permite ahorrar dinero y aumentar la calidad a corto o medio plazo.

Nivel de calidad deseado

La mayoría de agencias de traducción modernas incluyen unos servicios adicionales a la traducción (servicios de inserción de traducciones en sitios Web, preparación de formatos, ejecución gráfica de textos traducidos, transcripción de traducciones desde soportes de audio, introducción de subtítulos en vídeos, etc.). Una agencia de traducción cuenta siempre con más armas para gestionar con eficacia estos proyectos que las agencias de comunicación o los estudios de diseño convencionales.

Nivel de revisión

Debemos diferenciar la revisión que verifica la calidad de la traducción de aquella que verifica las normas gramaticales, ortográficas, tipográficas y sintácticas. Todas las traducciones deben revisarse al menos una vez. También pueden revisarse dos o más veces, en función del objetivo deseado. Se trata, en este caso, de un tema de coste pero sobre todo del valor concedido al texto traducido. De algunos textos publicados puede depender el futuro o la imagen de una empresa ya que estos pueden incluir algún error de traducción, estilo u ortográfico. En estos casos, la revisión de un segundo traductor es siempre indispensable para garantizar la máxima calidad y la venta del producto o servicio ofrecido.